domingo, 17 de enero de 2010
El escapó antes de conocer la dulce domesticación
El corría el peligro de que lo domesticaran. Y ella ni siquiera empuñaba un látigo. Dicen que la música amansa a las fieras y la suave naturaleza de ella, de su discernimiento y de su exquisito sentido de la belleza, acompañadas de su cautivante forma de expresar el respeto y la admiración que le inspiraban las virtudes de él, podían haber transformado a este hombre egocéntrico y rugiente en un gatito dócil y juguetón, que ronronearía complacido y se revolcaría en el bálsamo de la seducción de ella.
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